Spanish Literature

La señorita de Trevelez by Carlos Arniches

La señorita de Trevelez by Carlos Arniches.jpg

ACTO PRIMERO


Sala de lectura de un Casino de provincias. En el centro una mesa de forma oblonga, forrada de bayeta verde. Sobre ella periódicos diarios prendidos a sujetadores de madera con mango, y algunas revistas ilustradas españolas y extranjeras, metidas en carpetas de piel muy deterioradas, con cantoneras metálicas. Pendientes del techo, y dando sobre la mesa, lámparas con pantallas verdes. Junto a las paredes, divanes. Alrededor de la mesa sillas de rejilla.

Al foro, dos balcones grandes, amplios; por cada uno de ellos se verá, toda entera, la ventana correspondiente de una casa vecina. Dichas ventanas tendrán vidrieras y persianas practicables. Las puertas de los balcones del Casino también lo son.

En la pared, lateral derecha del gabinete de lectura, una puerta mampara con montante de cristales de colores.

En la pared izquierda, puertas en primero y segundo término, cubiertas con cortinas de peluche raído, del tono de los divanes. Todo el mobiliario, muy usado.

En el lateral derecha, en segundo término, una mesita pequeña con algunos periódicos que todavía conservan la faja, papel de escribir y sobres. Entre la mesa y la pared, una silla. En lugar adecuado, un reloj.

Es de día. Sobre la pared de la casa frontera da un sol espléndido.

ESCENA PRIMERA

MENÉNDEZ, el criado de enfrente. Luego TITO GUILOYA, MANCHÓN y TORRIJA.

Al levantarse el telón, aparece Menéndez con el uniforme de ordenanza del Casino y zapatillas de orillo, durmiendo, sentado detrás de la mesita de la derecha.[p. 8] Se escucha en la calle el pregón lejano de un vendedor ambulante, y más lejana aún, la música de un piano de la vecindad, en el que alguien ejecuta estudios primarios. Un criado, en la casa de enfrente, limpia los cristales de la ventana de la derecha. La otra permanecerá cerrada. El criado, subido a una silla y vistiendo delantal de trabajo, canturrea un aire popular mientras hace su faena. Por la puerta primera izquierda, aparecen Tito Guiloya, Manchón y Torrija. El primero es un sujeto bastante feo, algo corcovado, de cara cínica, biliosa y atrabiliaria. Salen riendo.

Man.

¡Eres inmenso!

Tor.

¡Formidable!

Man.

¡Colosal!

Tor.

¡Estupendo!

Tito

Chits… (Imponiendo silencio.) ¡Por Dios, callad! (Señalándole y en voz baja. Andan de puntillas.) Menéndez en el primer sueño.

Tor.

¡Angelito!

Man.

(Riendo.) ¿Queréis que le dispare un tiro en el oído para que se espabile?

Tor.

¡Qué gracioso! Sí, anda, anda…

Tito

(Deteniendo a Manchón que va a hacerlo.) Es una idea muy graciosa, pero para otro día. Hoy no conviene. Y como dice el poeta: ¡Callad, que no se despierte! Y ahora… (Se acercan.) Ved el reloj… (Se lo señala.)

Tor.

Las once menos cuarto.

Tito

Dentro de quince minutos…

Man.

(Riendo.) ¡Ja, ja, no me lo digas, que estallo de risa!

Tito

Dentro de quince minutos ocurrirá en esta destartalada habitación el más famoso y diabólico suceso que pudieron inventar imaginaciones humanas.

Tor.

¡Ja, ja, ja!… ¡Va a ser terrible!

Man.

¿De manera que todo lo has resuelto?

Tito

Absolutamente todo. Los interesados están prevenidos, las cartas en su destino, las víctimas convencidas, nuestra retirada cubierta. No me quedó un cabo suelto.

Tor.

¿De modo que tú crees que esta broma insigne, imaginada por ti?…

Tito

Va a superar a cuantas hemos dado, y las hemos dado inauditas. Va a ser una broma tan estupenda que quedará en los anales de[p. 9] la ciudad como la burla más perversa de que haya memoria. Ya lo veréis.

Tor.

Verdaderamente a mí, a medida que se acerca la hora me va dando un poco de miedo.

Man.

¡Ja, ja!… ¡tú, temores pueriles!

Tor.

¡Hombre, es una burla tan cruel!…

Tito

¡Qué más da! La burla es conveniente siempre; sanea y purifica; castiga al necio, detiene al osado, asusta al ignorante y previene al discreto. Y sobre todo, cuando como en esta ocasión escoge sus víctimas entre la gente ridícula, la burla divierte y corrige.

Man.

Eres un tipo digno de figurar entre los héroes de la literatura picaresca castellana.

Tor.

¡Viva Tito Guiloya!

Tito

Yo, no, compañeros… Sea toda la gloria para el Guasa-Club, del que soy indigno presidente y vosotros dignísimos miembros.

Man.

¡Silencio!… (Escucha.) Alguien se acerca.

Tor.

(Que ha ido a la puerta derecha.) ¡Don Marcelino… es don Marcelino Córcoles!

Tito

¡Ya van llegando! Ya van llegando nuestros hombres. Chits… Salgamos por la escalera de servicio.

Man.

Vamos.

Tito

Compañeros: Empieza la farsa. Jornada primera.

Todos

¡Ja, ja, ja!…

(Vanse de puntillas, riendo, por la segunda izquierda.)

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