La Vuelta de Martín Fierro by José Hernández

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La Vuelta de Martín Fierro

I

MARTÍN FIERRO

396 Atención pido al silencio y silencio a la atención, que voy en esta ocasión, si me ayuda la memoria, a mostrarles que a mi historia le faltaba lo mejor.

397 Viene uno como dormido cuando vuelve del desierto; veré si a esplicarme acierto entre gente tan bizzarra y si al sentir la guitarra de mi sueño me despierto.

398 Siento que mi pecho tiembla, que se turba mi razón, y de la viguela al son imploro a la alma de un sabio que venga a mover mi labio y alentar mi corazón.

399 Si no llego a treinta y una de fijo en treinta me planto, y esta confianza adelanto porque recibí en mi mismo, con el agua del bautismo, la facultá para el canto.

400 Tanto el pobre como el rico la razón me la han de dar; y si llegan a escuchar lo que esplicaré a mi modo, digo que no han de rair todos: algunos han de llorar.

401 Mucho tiene que contar el que tuvo que sufrir, y empezaré por pedir no duden de cuanto digo; pues debe creerse al testigo si no pagan por mentir.

402 Gracias le doy a la virgen, gracias le doy al Señor, porque entre tanto rigor y habiendo perdido tanto, no perdí mi amor al canto ni mi voz como cantor.

403 Que cante todo viviente otorgó el Eterno Padre; cante todo el que le cuadre como lo hacemos los dos pues sólo no tiene voz el ser que no tiene sangre.

404 Canta el pueblero… Y es pueta; canta el gaucho… Y, ¡ay Jesús!, Lo miran como avestruz, su inorancia los asombra; mas siempre sirven las sombras para distinguir la luz.

405 El campo es del inorante, el pueblo del hombre estruido; yo que en el campo he nacido digo que mis cantos son para los unos… Sonidos, y para otros… Intención.

406 Yo he conocido cantores que era un gusto el escuchar; mas no quieren opinar y se divierten cantando; pero yo canto opinando, que es mi modo de cantar.

407 El que va por esta senda cuanto sabe desembucha, y aunque mi cencia no es mucha, esto en mi favor previene; yo se el corazón que tiene el que con gusto me escucha.

408 Lo que pinta este pincel ni el tiempo lo ha de borrar; ninguno se ha de animar a corregirme la plana; no pinta quien tiene gana sino quien sabe pintar.

409 Y no piensen los oyentes que del saber hago alarde; he conocido aunque tarde, sin haberme arrepentido, que es pecado cometido el decir ciertas verdades.

410 Pero voy en mi camino y nada me ladiará; he de decir la verdá; de naides soy adulón; aqui no hay imitación; esta es pura realidá.

411 Y el que me quiera enmendar mucho tiene que saber; tiene mucho que aprender el que me sepa escuchar; tiene mucho que rumiar el que me quiera entender.

412 Más que yo y cuantos me oigan, más que las cosas que tratan, más que los que ellos relatan, mis cantos han de durar; mucho ha habido que mascar para echar esta bravata.

413

Brotan quejas de mi pecho, brota un lamento sentido; y es tanto lo que he sufrido y males de tal tamaño que reto a todos los años a que traigan el olvido.

414 Ya verán si me despierto cómo se compone el baile; y no se sorprenda naides si mayor fuego me anima; porque quiero alzar la prima como pa tocar al aire.

415 Y con la cuerda tirante dende que ese tono elija, yo no he de aflojar manija mientras que la voz no pierda, si no se corta la cuerda o no cede la clavija.

416 Aunque rompí el estrumento por no volverme a tentar, tengo tanto que contar y cosas de tal calibre, que Dios quiera que se libre el que me enseñó a templar.

417 De naides sigo el ejemplo, naides a dirigirme viene; yo digo cuanto conviene, y el que en tal güeya se planta, debe cantar, cuando canta, con toda la voz que tiene.

418 He visto rodar la bola y no se quiere parar; al fin de tanto rodar me he decidido a venir a ver si puedo vivir y me dejan trabajar.

419 Sé dirigir la mansera y tambien echar un pial; sé correr en un rodeo, trabajar en un corral; me se sentar en un pértigo lo mesmo que en un bagual.

420 Y enpriéstenmé su atención si ansí me quieren honrar de no, tendré que callar, pues el pájaro cantor jamás se para de cantar en árbol que no da flor.

421 Hay trapitos que golpiar y de aquí no me levanto; si quieren que desembuche: tengo que decirles tanto que les mando que me escuchen.

422 Déjenmé tomar un trago: estas son otras cuarenta mi garganta esta sedienta, y de esto no me abochorno, pues el viejo, como el horno, por la boca se calienta.

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Categories: Spanish Literature

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